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sábado, 21 de diciembre de 2019

Puesta en valor del patrimonio cartagenero: la Ruta de las fortalezas.

La ciudad de Cartagena, como toda plaza fuerte de la Edad Moderna y hasta mediados del siglo XX, ha mantenido una poderosa estructura de defensa basada en fortalezas, baluartes, artillería y una ocupación militar del territorio con toda la estructura que supone, así como ya en el siglo XX artillería antiaérea, reflectores de costa en el caso de las plazas costeras, puntos de observación avanzados, etc. Todo esto refleja una gran e importante época de la Historia, especialmente en Cartagena, cuyo repunte tras la crisis crónica que vivió la ciudad durante la Edad Media fue sobre todo gracias al militarismo de la ciudad a partir del siglo XVI, el cuál se reforzó en el XVII.

Imagen 1. Batería y cuartel de Fajardo. Aforca.
De hecho, el fin de ese militarismo fue el que produjo una nueva crisis en la ciudad, en torno a los años 80 y 90 con el Plan Norte. Se ha recuperado Cartagena en los últimos años gracias a su potenciación como objetivo turístico. Cualquier persona que pueda visitar regularmente la ciudad podrá ver de vez en cuando cruceros atracados en el puerto, y viajeros de toda la geografía nacional, e incluso de todo el mundo. Los principales reclamos turístico-históricos son los de la Edad Antigua, como el Teatro Romano o el Molinete, pero sabemos que la ciudad es muchísimo más que eso.

En la web de Turismo del Ayuntamiento de Cartagena podemos ver un listado de 16 baterías, 5 castillos, y 4 murallas. Un conjunto de 25 elementos pertenecientes a la defensa de la ciudad de Cartagena a lo largo de la Edad Moderna y la Edad Contemporánea hasta los años 80 y 90 del siglo pasado. Un registro material muy rico de la historia de la ciudad militar que fue Cartagena durante esos siglos. Como cualquier material arqueológico, me veo obligado a reivindicar su puesta en valor.

Imagen 2. Batería de Castillitos. Aforca.
El ayuntamiento, en el siglo XXI estuvo decidido, y lo está actualmente, a apoyar las intervenciones arqueológicas que tanto renombre y tantos turistas están trayendo a la ciudad. Aunque este firme apoyo no se de a las estructuras que reivindico aquí, es verdad que estos elementos no están olvidados del todo. Aunque la mayor parte de la estructura defensiva histórica corra un serio riesgo de caer en el olvido y en la ruina, no hay que olvidarse de iniciativas que ponen en valor y visibilizan estas construcciones.

Hablo en este caso de la Ruta de las Fortalezas. Este evento, realizado anualmente, es una carrera de 53 kilómetros que nos conducen por los distintos castillos y baterías de la defensa histórica. Se puede hacer corriendo o andando, disfrutando de la ruta familias y corredores solitarios. Además, todo esto lo organizan el Ayuntamiento de Cartagena y la Armada Española -precursora de la ruta-, dos entidades de las que es comprensible su sensibilidad por estas construcciones defensivas. La primera por defender todo patrimonio cartagenero, la segunda por defender todo patrimonio militar.

En este enlace podemos ver todos los detalles de la ruta, además de inscribirnos en ella, algo que es obligatorio, pues hay un límite de participantes: 3750. Por supuesto la ruta esta organizada de forma muy seria: hay un nutrido grupo de voluntarios encargados de que todo salga bien, un código ético medioambiental y unas normas a seguir, además de unos horarios.

Imagen 3. Recorrido de la Ruta de las Fortalezas en 2019.
Rutadelasfortalezas.es

Aunque el recorrido de 53 kilómetros es el más famoso, hay otras variantes de la ruta. Así, en este año 2019 hubo una ruta juvenil de 14 km que pasaba por el castillo Atalaya, otra ruta infantil de 2.7 kilómetros por el puerto y el castillo de Los Patos. Estas dos rutas se suman a la de 53 kilómetros que recorre las fortalezas y baterías más cercanas a la ciudad, incluido el castillo de San Julián. En 2015 existió una ruta de 113 kilómetros que ampliaba enormemente el rango de estructuras visitadas, pero se canceló debido a los problemas por quejas de deportistas y de asociaciones ecologistas, pues la ruta transitaba por zonas medioambientales protegidas.

La existencia de esta ruta me parece de lo más adecuado, pues conjuga el necesario deporte con la también necesaria puesta en valor de un registro material que considero, esta en riesgo peligro.

Fuentes: 

Imágenes:

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Historias del San Julián: primera mitad del siglo XIX.



Infografía de autoría propia.

Imagen 1. Vista del mar desde la cima del monte San Julián.
A la izquierda, el puerto moderno de Escombreras.
Pese a ser un castillo tan tardío como hemos podido ver, el San Julián, o el emplazamiento de este, ha tenido una vida llena de acontecimientos de relevancia. Al igual que con el tema sobre la construcción de la fortaleza, considero demasiado largo para un sólo artículo tratar todos estos hitos históricos, así que los he dividido en varias entregas. Esta primera hablará de los acontecimientos acaecidos desde inicios del siglo XIX hasta el asedio de Cartagena de 1844 tras la rebelión progresista de ese año. Hay que aclarar que comenzamos ya en el siglo XIX debido a que desde estos años hacia atrás, su posición es prácticamente irrelevante en los hechos históricos.

Como ya sabemos, en los primeros años del siglo, la cumbre del monte San Julián no era la poderosa fortificación abaluartada que es hoy día. Las preocupaciones militares estaban hasta estos años en otros temas y la ubicación se hallaba es un estado entre el abandono y cierta necesidad de mantener un puesto armado y ocupado por soldados. Así, siempre existiría algún tipo de fortificación en la zona.

Imagen 2. Control territorial sobre el Este de la ciudad y el
Campo de Cartagena. 
Nos cuenta Guimaraens que la posición fue desartillada en junio de 1808, un mes después de la invasión francesa de España, ante el miedo a que esta -con su potencia artillera- cayera a manos enemigas debido a la falta de soldados que pudiesen defenderlo in situ. Cartagena estaba en estado de alerta debido a las derrotas militares contra la Grande Armée y todas las fuentes consultadas hablan de un gran esfuerzo por perfeccionar las defensas terrestres de la ciudad. En los informes militares de estos años podemos ver como las preocupaciones sobre el San Julián que ya tenían recorrido de décadas, se afianzaron. Las fuerzas francesas y afrancesadas nunca llegaron a atacar la ciudad, por lo que no se pudo poner a prueba estas defensas. Pocos años después, acercándose el final de la guerra, la posición debió ser artillada de nuevo, tras la intervención británica que sabemos que tuvo lugar hacia 1812 y en la que muy posiblemente se construyera la torre circular que hoy día se conserva dentro de la estructura de la fortificación.

Tras el fin de la guerra en 1814 hubo unos años tranquilos. Sabemos que Cartagena entró en declive y durante los siguientes años no tuvo una historia demasiado agitada, exceptuando las acciones militares del Trienio Liberal de 1820-1823, y especialmente la invasión de los Cien Mil Hijos de San 
Luis, que pone punto final a la experiencia reformista. Cartagena fue la última ciudad en caer ante las tropas francesas. Y aunque esto no fue determinante, las acciones ofensivas sobre Cartagena valieron para reforzar aún más las tesis de la necesidad de construir una fortificación poderosa en la cima del San Julián. 


Imagen 3. Vistas de la bahía.

Hay que dejar pasar casi dos décadas de historia más para ver otro acontecimiento relevante acaecido en el San Julián. Hablamos de la rebelión cartagenera iniciada el 1 de febrero de 1844. Egea Bruno nos recuerda el estado de sería crisis de la ciudad a lo largo de esta mitad del siglo XIX y que provoca un caldo de cultivo para un cíclico estallido social. De hecho, tan sólo un año antes había acontecido otra insurrección de la ciudad. El pronunciamiento iniciado por un sector del ejército destinado en la ciudad -y que siguió al levantamiento de Alicante tes días antes- fue prontamente seguido por el resto de soldados y las clases bajas de la ciudad, arruinadas. A continuación siguió un movimiento descabezado y que avanzaba sobre la marcha, esperando la respuesta gubernamental. 

La situación generalizada de rebelión militar fue contenida con éxito por el gobierno moderado. El 4 de marzo del mismo año, los sitiadores de Cartagena, que dominaban el teatro de operaciones manteniendo en jaque a Alicante y bloqueado el puerto murciano, se disponían a iniciar un avance militar por el frente de Escombreras. Ese día comenzó el primer gran enfrentamiento militar alrededor del monte San Julián, del cuál ya hemos explicado en artículos anteriores su importancia estratégica en los frentes de Escombreras-Santa Lucía.  Las tropas sitiadoras avanzaron por el valle de Escombreras obligando a los insurrectos a retirarse hasta el monte San Julián. Allí intentaron realizar una última defensa del frente de Escombreras aprovechando las buenas condiciones de defensa que ofrecía según cuenta el general a cargo de la ofensiva, De La Concha, citado por Rubio Paredes. 



Imagen 4. El puerto de Escombreras desde la batería del General Ordóñez.

Los defensores, al mando del general Ruíz Martínez decidieron tras los acontecimientos artillar la cumbre del monte con una Colisa -cañón montado sobre una plataforma que gira- para poder prestar apoyo artillero a la defensa en los alrededores del enclave. Es muy probable, aunque no se sabe con certeza, que el intento de instalación del arma en las alturas de aquél monte provocara un enfrentamiento militar entre sitiadores -que no podían permitir ni la rotura del cerco militar ni mucho menos la instalación de una "batería" que amenazara sus posiciones en Escombreras- y sitiados, cuya llegada e instalación de la Colisa supondría a buen seguro un golpe de moral al conseguir una victoria táctica de relevancia. 



Imagen 5. Vista del frente montañoso que protege San Julián
de ataques desde tierra. 
Personalmente opino que este enfrentamiento debió ocurrir, debido a que es poco probable que los sitiadores abandonaran tan importante posición, que debía ser reconquistada por los defensores por necesidades obvias de la defensa de la plaza. También podría darse el caso de quedar la ubicación en tierra de nadie, y ante la venida de las tropas alzadas, los gubernamentales decidieran intentar evitar la operación. En cualquier caso, los sitiados consiguieron su objetivo de artillar la cumbre, causando una severa derrota táctica a los sitiadores y facilitando la defensa de la ciudad. Pero esto no fue suficiente para impedir la caída de esta.

Hay que destacar que por estos años, pese a no estar aún construido el definitivo castillo, las fuentes primarias hablan del "Castillo de San Julián", cuando en principio no debería existir nada en esa localización más allá de la torre circular inglesa y una pequeña disposición de armas y fortificaciones puntuales de campaña. Por ejemplo, en 1845 el coronel jefe de Ingenieros de Cartagena, citado por Iniesta SanMartín y Martínez López, habla de la cumbre del San Julián dejando ver que existía alguna fortificación:


"...una especie de terraza sencilla, dirigiendo todos sus fuegos a la parte de tierra, con su foso, explanadas y merlones en su parapeto cerrado por la gola con un muro sencillo; se construyó un camino que desde dicho fuerte baja al mar"

Coincido con los autores que analizan este hecho, en que debieron referirse a la torre, pero además creo que la referencia del enclave como castillo no responde sino también a una intención de igualar estratégicamente esta posición con las del castillo de Galeras o el de la Atalaya. También podría ser simple "pereza" de nombrar de forma distinta esta construcción.

Estos años son de grandes cambios militares, tanto en las formas como en el fondo. Los hechos históricos aquí contados no hacen más que reafirmar la necesidad de construir una fortificación en San Julián, dentro de un plan general de reorganización, adaptación, o actualización del estado de la defensa. Si hasta ahora esta posición era poco relevante para el atacante y para el defensor, ahora ambos están descubriendo las capacidades militares que puede ofrecer.

*Actualización: la historia del San Julián continúa en un siguiente artículo sobre la Guerra Cantonal de 1873-1874.


Fuentes:
  • Egea Bruno, P M (1995) Los motines cartageneros de febrero-marzo de 1844. Murgetana. Nº91. Págs: 57-67. 
  • Guillermo Guimaraens Igual (2007). El último hálito de la fortificación abaluartada. El fuerte de San Julián de Cartagena. Universidad de Valencia.
  • Iniesta Sanmartín, A & Martínez López, J. A (coords) (sin fecha) Estudio y catalogación de las defensas de Cartagena y su bahía. Servicio de patrimonio histórico. Págs 127-129, 588-589.
  • Molina Molina, A. L (2008) Cartagena y su término: de la Edad Media al siglo XIX. Estudios sobre desarrollo regional. 
  • Ros McDonnell, D. R & Jiménez Meca M. J. González Avilés, A. B (ed) (2017) El castillo de San Julián de Cartagena. Defensive Architecture of the Mediterranean. XV to XVIII centuries. Vol VI. Págs 199-206.
  • Rubio Paredes, J M (2007) El levantamiento progresista de 1844 en Cartagena. Cartagena Histórica Nº33. https://archivo.cartagena.es/gestion/documentos/19770.pdf
*Todas las imágenes son de producción propia y de uso libre.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Funciones de la fortaleza dentro del sistema defensivo decimonónico de Cartagena


Ya hemos hablado en los anteriores artículos sobre las funciones del castillo, pero ahora nos vamos a centrar en analizar detenidamente estas cuestiones. Vamos en este artículo a analizar los porqués y los objetivos de estas funciones militares. Vamos a hacernos una pregunta antes de seguir leyendo: ¿El castillo de San Julián fue realmente útil? Vamos a intentar responder lo más acertadamente posible, usando principalmente los datos que hemos visto hasta ahora.


Elaboración propia.

Vamos a desarrollar las funciones comentadas en la imagen:

Imagen 1. Rubén Sánchez (2013) Castillo De San Julián
Cartagena Murcia.
En cuanto al control territorial, sabemos que el castillo se sitúa en el monte más alto del margen oriental de la bocana, y uno de los más altos de Cartagena. No sólo eso, sino que los montes de su alrededor son mucho más bajos. Esto le da a nuestra fortaleza una capacidad de control territorial y de avistamiento única en este sector de la defensa, como podemos ver en la imagen. 

Esta condición, como sabemos, fue aprovechada siglos atrás de la construcción de la fortaleza, con un puesto de vigía del que no sabemos el momento de su establecimiento. Con señales de humo se avisaba a la ciudad de la llegada de tropas enemigas, que podían ser avistadas en toda la bahía de Escombreras, así como la bocana e incluso la zona occidental de la bocana y el mar abierto -función que compartía con el castillo de Galeras-, pero además el dominio visual sobre el Campo de Cartagena y Escombreras es absoluto. La construcción de la fortaleza podría reforzar las funciones de vigía, al permitir un mayor número de soldados instalados en la ubicación y unas mejores instalaciones para la tarea.

Imagen 2. Murcianboy (2007) Castillo de San Julián,
Cartagena (España)
En cuanto a la necesidad de evitar el aprovechamiento enemigo del monte, esto fue uno de los puntos principales en la defensa por parte de los ingenieros militares de finales del siglo XVIII y principios del XIX para la construcción de la fortaleza. Hasta el levantamiento de la plaza fuerte, un ataque enemigo que rompiera las defensas costeras tendría relativamente fácil la conquista del monte. Sin embargo, esta visión estratégica no se dio hasta el siglo XVIII, debido a las tácticas militares acontecidas en los siglos precedentes, y el estado del avance en armamento


No es descabellado pensar que hasta el siglo XVIII ningún enemigo podría pensar en un ataque a Cartagena comenzando por un desembarco en la costa oriental. Hasta inicios de este siglo la defensa de la ciudad se hallaba en precarias condiciones, denunciadas por los ingenieros militares y la propia localidad de Cartagena. Los turcos demostraron la facilidad de llegar a las puertas de la ciudad en su desembarco del día de Santa Mónica en 1561 a través de la Algameca -buscando el arrabal-. De ataques como estos se aprendió, reforzando la defensa de la zona, aunque por ejemplo, el Castillo de Galeras no se construiría hasta 200 años después. 


Esta situación cambió con el desarrollo defensivo del margen occidental en el siglo XVIII. A buen seguro esto sería una motivación para defensores y atacantes. Los primeros por poder, ahora, destinar más recursos a esta zona menos protegida, los segundos por buscar puntos débiles en la defensa de la plaza. La solución que se dió fue la construcción de baterías como la de Santa Ana Acasamatada -esta primero como fortín- en la costa oriental de la bocana, una zona de fácil desembarco. 


Con el avance militar, décadas después se empezó a pensar en la posibilidad de ver rebasadas estas defensas en caso de un ataque contundente. Entonces se empezó a proponer la construcción de nuestro castillo. El Plan O'Donell de 1860 contemplaba la facilidad con la que un enemigo podría tomar la posición sin el castillo. En este caso podrían ser utilizadas contra la ciudad algunas de las baterías de costa, así como la propia cima. Pero con una fortificación sólida en la altura se podría retener y frustrar los planes enemigos.


Imagen 3. Rubén Sánchez (2013) Castillo de San Julián
Cartagena.

Esto nos lleva a enlazar la siguiente cuestión, que es la función para albergar tropas regularmente. En el Informe Medina de 1860 se comentaba mantener hasta 800 soldados de forma permanente en la construcción. Hoy día es una cantidad muy importante de soldados, pero en el siglo XIX lo era notablemente más. ¿Por que tantos soldados? Pues para garantizar la defensa de este enclave estratégico, y para apoyar activa y decisivamente a las defensas de costa. 

Una fortaleza capaz de dar cabida a cientos de soldados permitiría la existencia de un punto avanzado en la defensa, con la capacidad suficiente como para lidiar con cualquier ataque enemigo que pudiera darse en margen oriental de la ciudad. Así mismo sería capaz de defenderse de un asalto enemigo, pudiendo destinar soldados tanto al combate "cuerpo a cuerpo" como al uso de los cañones. 


Atendiendo a la estrategia militar, es de primer orden el establecimiento de un puesto con esta capacidad de infantería. Algo básico en la defensa: abundantes soldados.


En cuanto a la defensa de Santa Lucía, así como su control territorial, eran unas necesidades inmediatas en el siglo XIX. En el crecimiento exponencial de la ciudad de Cartagena desde hacía siglos (sin mencionar la crisis de inicios del siglo XIX) se habían construido barrios y zonas residenciales fuera de la estructura de defensa, en especial fuera de los muros. 

Vista de Cartagena desde el San Julián, donde destacamos la proximidad de Santa Lucía. Original de Peñalver, A (sin fecha).
https://www.pinterest.cl/pin/460141286919157791/?lp=true


Santa Lucía creció desde el siglo XVII, pero de forma limitada. A mediados del siglo XIX el barrio se convirtió en una zona de importante poder y prestigio, símbolo de esto su experiencia fallida como municipio propio entre 1842-1843. En la actualidad quedan registros arqueológicos en forma de viviendas de aquel siglo, que nos demuestran el poder económico de muchos habitantes del barrio. Es natural que este hecho impulsara junto con las demás necesidades la construcción de la fortaleza. Un camino que conecta directamente el barrio con la fortaleza demuestra también esta necesidad de defensa.

Esta misma situación comentada, un siglo antes hubiese supuesto la ampliación de la muralla -como se procedió entre 1771 y 1786. Pero en pleno siglo XIX esta construcción defensiva había quedado totalmente desfasada y testigo de la historia. Es muy probable además que muchas casas del propio barrio de Santa Lucía se construyeran con materiales robados a la muralla, como nos cuentan fuentes orales de la ciudad. 

Por otro lado, el apoyo a las baterías costeras del margen oriental fue siempre uno de los objetivos más deseados por los defensores de la construcción de la fortaleza. Los soldados apostados en la cima del monte podrían acudir rápidamente al socorro de las baterías existentes en las posiciones inferiores. Esta misión recorrería el camino antiguo por la ladera Oeste del monte y que conecta con Trincabotijas. Camino que además fue construido para el paso de vehículos ligeros y caballería para tal fin.

El apoyo artillero también es importante en este caso. Ya hemos visto en un artículo anterior que la batería de la fortaleza acabó teniendo un número importante de cañones, si bien no todos los que se proyectaron en un inicio. Es difícil pensar en un apoyo efectivo al ataque de buques enemigos situados en aguas profundas, aunque el desarrollo artillero del siglo XIX lo haría posible. Pero es más fácil pensar en un apoyo artillero desde el San Julián a las posibles batallas de tierra. Me imagino el fuerte de Santa Ana asaltado por tropas británicas bajo el fuego de los cañones del San Julián. Una imagen que por suerte no hemos podido ver.

Plano de Cartagena y sus defensas costeras en el siglo XX. En naranja la localización del San Julián en la parte superior central. Original de Aforca. Autor desconocido. http://www.aforca.org/siglo_xx.htm

Por último, el importante el papel del San Julián en los planes de reforzamiento de las defensas de Cartagena lo hemos podido comprobar en el resto de puntos. La fortificación del San Julián era una necesidad desde todas las perspectivas en el siglo XIX e incluso podría decir que antes. Mantener los combates fuera del área urbana era uno de las principales tareas de la fortaleza en este sentido.

Esta construcción sigue el inevitable desarrollo histórico de los planes defensivos de la plaza fuerte, dotada de un arsenal y siendo base permanente de la flota mediterránea desde el siglo XVII: reforzar cada vez más la defensa, cubriendo los puntos débiles y reforzando los ya cubiertos constantemente. Una línea histórica quebrada tras la Segunda Guerra Mundial, con el comienzo del desmantelamiento de algunos elementos de la defensa. 

Con todos los datos aportados podemos concluir en que el castillo de San Julián era de una utilidad de importante orden. No obstante, esta utilidad estaba quedando desfasada incluso antes de construirse, debido al imparable avance de la tecnología y estrategia militar. 

Imágenes: 

sábado, 16 de noviembre de 2019

Perspectivas de la fortaleza de San Julián: visita a sus apoyos costeros.


Margen suroccidental del monte de San Julián, desde Cala Cortina.

El domingo 10 de Noviembre me dispuse a visitar la fortaleza de San Julián por la mañana. El plan era llegar en coche a la playa de Cala Cortina, y desde ahí subir por el camino que conecta San Julián con las baterías de costa situadas fuera de la bocana del puerto, y desde las cuales se ve Escombreras. Me acompañó mi padre, cartagenero y amante del senderismo, de la Historia, y especialmente de la historia militar. Él decidió subir por ese camino, el más largo de los tres que conectan con la fortaleza , a las 11 de la mañana, y con alerta amarilla por fuertes vientos. Tras una breve discusión le hago entender que es mejor subir al San Julián en otro momento con una atmósfera más calmada, así que decidimos visitar la zona de costa.

Vistas desde el acceso costero a San Julián y Trincabotijas.

Entiendo que este blog habla de la fortaleza, pero creo que también es importante visitar y estudiar los sistemas defensivos a los que debía dar apoyo. Los sistemas de los que ya sabemos que los ingenieros militares de finales del siglo XVIII y el XIX veían como insuficientes, ante la inexistencia de una fortaleza vertebradora de la defensa del margen oriental de la bocana.

Las baterías visitadas fueron las de Trincabotijas Baja y Alta, de una forma muy limitada, pues el peligro de desprendimientos hizo que el Ministerio de Defensa -propietario de la zona- prohibiera el paso en muchos puntos.

Cruce de caminos entre San Julián y Trincabotijas Baja, donde se nos prohíbe acceder al último.

Trincabotijas Baja tiene sus orígenes como emplazamiento defensivo en el siglo XVII, debido a su posición privilegiada para avistar y encañonar flotas enemigas. Su altura respecto al nivel del mar -50/55 metros- es idónea también para plantear un sistema defensivo en estos años, pues la capacidad artillera de los años del Siglo de Oro da una ventaja a los disparos en altura. Esta batería tiene así la altura perfecta para conjugar visión de altura y no demasiada lejanía de los potenciales objetivos a batir, dificultando el cañoneo a esta desde buques enemigos. La batería sería reformada en la segunda mitad del siglo XVIII y nuevamente en la década de 1860, quedando en el aspecto casi similar que tiene actualmente. 

Trasamundo (2010) Batería de Trincabotijas Alta. Recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:CT_Bateria_de_Trincabotijas_Alta.JPG

Por su parte, Trincabotijas Alta fue construida posteriormente. Esta batería tiene aparentemente una estructura más sencilla, como una hilada de cañones -que evidentemente nos tenemos que imaginar- en el pequeño plano que hay en lo alto del monte de estas baterías. Este emplazamiento no sigue más que el recorrido histórico de la defensa de una plaza fuerte como Cartagena, instalando defensas cada vez a mayor altura, según las necesidades y el avance de la tecnología militar. También parece obedecer a una cierta necesidad de disposición de las baterías, pues Trincabotijas Baja está en mejor posición para defender directamente la entrada del puerto, mientras esta parece orientarse en cierta manera hacia Escombreras. 

Vista del monte San Julián desde Trincabotijas Alta. 

Además de esta foto, en este enlace podemos disfrutar de una panorámica realizada desde la misma ubicación, que nos ayuda a poner en perspectiva la importancia estratégica del San Julián, que vemos que domina todo el territorio a su alrededor. 

Ambas baterías eran suministradas por un amplio polvorín situado a media altura en el mismo monte donde se encuentran. Una pequeña red de túneles con vías los conectaba. Nuevamente no es posible la visita al polvorín debido a su estado de conservación, así que debemos hacernos un esquema mental para entender el funcionamiento de todo este sistema.


Elaboración propia.

Estas baterías representan la idea de dominio territorial, que posteriormente se ratificaría con la construcción definitiva de nuestra fortaleza. Es evidente que esta zona, sin un punto de apoyo lo suficientemente fuerte, se convirtió en vulnerable ante ataques enemigos ya en el siglo XVIII y especialmente, en el XIX. La fortaleza de San Julián les permitiría un suministro de soldados y víveres en caso de ser necesarios, así como un fuerte respaldo de retaguardia ante un ataque frontal. A su vez, nuestra fortaleza no sería lo que fue sin esa red de baterías costeras a sus pies, que representaban la primera y más poderosa línea de defensa de la ciudad.

*Actualización: Mi compañera María Jover ha realizado una infografía interesante sobre las baterías de costa que podemos ver aquí.

*Recomiendo a todo aquel que se anime a visitar estas instalaciones que lo haga con mucha precaución. Especialmente recomiendo que se respeten las prohibiciones de paso, pues muchos puntos están en un estado de ruina muy avanzado.

*Las imágenes no citadas son producidas por mí y de uso libre. Pido disculpas por su mejorable calidad: no pude llevar la cámara de fotos a la visita y tuve que hacerlas con el móvil. Creo que pese a este impedimento, merecen la pena.

Fuentes:




lunes, 4 de noviembre de 2019

El puesto avanzado de San Julián y el origen de la fortaleza.


La ocupación del monte de San Julián y la construcción de la fortaleza forman parte de un proceso complejo y alargado en el tiempo. No estando clara la fecha de inicio de los hechos, no es descabellado decir que el proceso duró varios siglos, atendiendo a las necesidades y complejidades de la defensa de Cartagena. Para poder explicar mejor el proceso, y para hacer la lectura más agradable y ligera, he decidido que es conveniente dividir la información en dos artículos.


Imagen 1. Vista del castillo de San Julián. Núñez Sánchez.

La ubicación del monte de San Julián tiene un carácter estratégico debido a su posición y su altura, de casi 300 metros, que permite dominar desde su corona amplias zonas del este de la ciudad y su campo, así como la bocana del puerto y la llegada a ella por mar. Esto, que ya hemos comentado, y lo seguiremos comentando debido a la importancia de este dato, es determinante para la construcción del castillo/fortaleza en el siglo XIX. Ya desde el siglo XVI como pronto, se usaba este monte para avisar a la ciudad del avistamiento de tropas o flotas enemigas, con el uso de columnas de humo.

Debido a esto, las fuentes orales, así como muchas escritas, afirman que durante la ocupación británica de Cartagena en 1706 (Guerra de Sucesión Española), los soldados extranjeros levantaron una construcción en lo alto del San Julián. Esta sería una torre cilíndrica la cuál tendría capacidad para 20 soldados, así como aljibes y almacén de alimento. La torre, afirman estas fuentes, fue respetada en la construcción de la fortaleza, por lo que actualmente se encontraría dentro de la construcción, habiendo sido parte activa de esta.

Imagen 2. La torre circular desde el interior del San Julián.

Esto ya lo hemos comentado, pero lo retomamos para explicar la visión de Guillermo Guimaraens, quien en su tesis sostiene ciertas dudas sobre la veracidad de esta construcción. Cree que la torre mencionada no debió ser construida por tropas foráneas. Sin embargo, no puede asegurarlo, ya que, dice, no hay pruebas definitivas ni para afirmar una cosa ni la otra, por lo tanto, tampoco podemos negar totalmente la existencia de algún tipo de construcción previa a la fortaleza definitiva. No obstante, el posible error lo achaca a problemas con las fechas o la equivocación de alguna fuente local. Así, entrando en el campo de la especulación, podríamos pensar en la existencia de una pequeña construcción, que ni siquiera fuese fortificada, pero pudiera dar cabida a algunos soldados, en la labor de avanzadilla y visión militar que hemos comentado.

Una pregunta importante que todos deberíamos estar haciéndonos en este momento es ¿Por qué siendo este enclave tan importante estratégicamente no se decidió construir nada hasta fechas tan tardías como el siglo XVIII? La respuesta la tiene el mismo Guimaraens. Sostiene que desde la administración real y local se decidió dar prioridad a otros puntos estratégicos de la defensa. Puntos considerados más importantes y de mayor relevancia dada la tecnología militar que se desarrollaba en la Edad Moderna. Por ejemplo, la defensa del arsenal era vital, por lo que se dio mucha más prioridad a Galeras y Atalaya.

Imagen 3. Retrato de Zermeño.
La primera propuesta seria de fortificación de la cima del San Julián la realizó Pedro Martín Zermeño en 1766. Zermeño fue un ingeniero militar que actualizó y renovó las defensas de numerosas plazas fuertes de la Península Ibérica y el imperio de ultramar. Así, en su paso por Cartagena, propuso un moderno sistema defensivo para la importante ciudad. Además de renovar y mejorar las defensas existentes, propuso también el levantamiento de nuevos sistemas y construcciones en zonas que él creía desprotegidas, como es el caso de San Julián. Allí ideó un pequeño fuerte que dominara la colina y a su vez, protegiera las baterías de costa encontradas a su alrededor. Para este fin, propuso un sistema con 12 cañones y una guarnición permanente de 80 soldados, siendo suficiente para encargarse de esta labor tan sólo de apoyo.

Imagen 4. Batería de Trincabotijas, una de
las que debería prestar apoyo San Julián.
Como sabemos, la construcción del San Julián no comenzó hasta casi un siglo después ¿Por qué? El mismo Zermeño admitió en su plan que esta estructura cumplía un papel secundario en toda la estructura defensiva que había diseñado. Esta estructura consistía básicamente en una muralla ampliada, que volviera a dar protección a toda la ciudad, que había crecido notablemente, y una red de fortalezas. Debido a presiones de altos cargos militares, por la falta de dinero en estos años -lo que obligó a concentrar los recursos en las piezas más relevantes- Zermeño presentó el proyecto final sin la presencia de esta fortaleza.

Imagen 5. Captura de pantalla de Google Earth, donde vemos una distancia de 2.5km desde San Julián hasta el centro de Cartagena (3km hasta el Arsenal). Una distancia difícil para la artillería hasta el siglo XIX. Producción propia.

La situación del San Julián era considerada secundaria principalmente debido al desarrollo de la artillería. En los años del plan de Zermeño, su alcance y poder eran aún limitados como para temer el establecimiento de una posición enemiga en la posición de nuestro castillo. En el siglo XIX los cambios acontecidos cambiaron esta situación.

Dos hechos son decisivos para la inclusión de la ubicación del San Julián a punto estratégico de importancia para la defensa de la ciudad:
  • El avance de la tecnología artillera. Tras las Guerras Napoleónicas, donde el papel de la artillería fue decisivo, se dio un gran impulso a las mejoras en alcance y poder destructivo de estas armas. De esta manera, ya podía ser temido un bombardeo serio sobre la ciudad desde la posición de nuestro castillo.
  • El crecimiento de la ciudad. Especialmente el barrio de Santa Lucía, que triplicó su población desde mediados del siglo XVIII a mediados del XIX. Esto hacía necesaria la readaptación de las defensas para, de nuevo, cubrir toda el área urbana.

Hay que añadir también, que en este siglo de diferencia se proponen más planes que incluyen la construcción de instalaciones en el San Julián. Así, Juan José de Ordovás en su informe del 23 de abril de 1795 replantea la necesidad de fortificar la ubicación aludiendo a sus posibilidades estratégicas militares.


Imagen 6. Proyecto de fortaleza de Juan José Ordovás.

Un año después, Mariano Leopart, -del cuál no disponemos de información en este momento- otro ingeniero militar, redacta un nuevo proyecto al respecto. Planeaba una fortificación con artillería, guarnición temporal, control de paso por la zona y depósito para para la artillería. El proyecto no fue realizado, pero sí se construyó la batería durante la Guerra de Independencia (1808-1813). Ángel Benigno González nos habla actualmente de la participación británica en San Julián, durante la ayuda de sus tropas a los Fernandinos españoles que luchaban contra las fuerzas afrancesadas y tropas de Napoleón.

Imagen 7. Proyecto de fortaleza de Mariano Leopart en el monte San Julián.

Resulta interesante como Benigno hace alusión a una torre construida por tropas británicas en la cima del monte. El reconocimiento de la problemática de la torre es inmediato. ¿La construyeron británicos o peninsulares, un siglo antes o después? Lo cierto es que hay argumentos a favor y en contra de todas las opciones. Lo que sí parece es que la torre, junto con la protobatería fueron la base sobre la que se construyó la definitiva fortaleza. Sobre esta construcción hablaremos en un próximo artículo.



Fuentes:
  • Ayuntamiento de Cartagena (2019). Arquitectura defensiva. Castillo de San Julián. Lugar de publicación: turismo.cartagena.es Recuperado de: https://turismo.cartagena.es/detalle_arquitectura_defensiva.asp?id=1
  • Desconocido (2007). Regimientos de infantería y gobernadores militares en Cartagena (1700-1996). Recuperado de: https://infcartagena.webcindario.com/introduccion.htm
  • Guillermo Guimaraens Igual (2007). El último hálito de la fortificación abaluartada. El fuerte de San Julián de Cartagena. Universidad de Valencia.
  • Defensive Architecture of the Mediterranean. XV to XVIII Centuries: Vol. VI: Proceedings of the International Conference on Modern Age Fortifications of the Mediterranean Coast, FORTMED 2017. Alacant: Publicacions Universitat d’Alacant, 2017. Pp: 199-206.


Imágenes:

  1. Núñez Sánchez, U (2007) Vista general del sur. Recuperado de: https://photos.google.com/share/AF1QipMNvc8s_Q2zWOssDDdFXy7wcLT00hQpeZrhdFpt_FXIebTjvDCFt2-n_c6PFEU7iA/photo/AF1QipMYz9UePvo3jpWGEsnLAJQRaiqVS06lH6GCHgrg?key=ZVMzOVRtcHdQOTBxUWtwbE1FZ1FZS1ROU00xbWtn
  2. Autoría propia. 
  3. Desconocido (Sin fecha) Retrato de Pedro Martín Paredes Zermeño (1722-1790), Capitán General de Galicia. Recuperado de: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Retrato_Pedro_Martin_Cerme%C3%B1o.jpg
  4. Desconocido (Sin fecha). Batería de Trincabotijas Baja.  Recuperado de: https://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=a,75,c,522,m,1075&r=CeAP-570-PORTADA_CENTRO_AMPLIADO
  5. Elaboración propia (2019). Obtenida con la aplicación Google Earth. https://www.google.com/earth/
  6. Ordovás, J J (1795) Plano de el Fuerte que se propone para ocupar la altura de San Julian. Recuperado de: https://www.europeana.eu/portal/es/record/2022713/oai_rebae_mcu_es_178428.html?q=castillo+san+julian#dcId=1574237290769&p=2
  7. Leopart, M (1796) Plano, Perfiles, y Vista de las Baterías que deven ocupar la Altura de Sn. Julián. Recuperado de: https://www.europeana.eu/portal/es/record/2022713/oai_rebae_mcu_es_178429.html?q=castillo+san+julian#dcId=1574237290769&p=1




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