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miércoles, 25 de diciembre de 2019

Estado actual del castillo

Imagen 1. Patio interior del San Julián desde el pie de la torre circular.

Como ya hemos visto en otro artículo, el castillo de San Julián lleva en estado de semiabandono desde al menos los años 90 del siglo pasado, aunque probablemente esta circunstancia ya se diera a finales de los 80. Sabemos que el castillo está protegido en el marco de leyes municipales -Plan General Municipal de Ordenación de abril de 1987- y estatales -declarado Bien de Interés Cultural en 1997 en la categoría de Monumento, además de supuestamente estar ya bajo el amparo de la Ley 16/1985 de patrimonio-. 

En cualquier caso, son tres décadas sin intervenciones de envergadura sobre la construcción, lo cuál sumado a su posición en primera línea de playa, significa un importante deterioro. De todos modos, treinta años son pocos para ver en ruinas una fortificación como esta, pero en la visita que realizamos al San Julián en Noviembre ya pudimos comprobar su estado, lamentable en muchas zonas. 

Antes de entrar en la fortificación ya nos llamó la atención la enorme proliferación de plantas en su estructura -imágenes 1-5 y 10 y 11-. Si esto no se resuelve, a buen seguro será un problema grave en el largo plazo, pues las raíces serán cada vez más grandes y fuertes, pudiendo dañar severamente las zonas más débiles de la construcción.


Imagen 2. 
Imagen 3.


Imagen 4. 
Imagen 5. 
Imagen 6. 











Imagen 7. Uno de los muros de la construcción con un
acceso tapiado.

Imagen 8. Grieta de unos 20
cm aproximadamente.
Al entrar, lo primero que llama la atención en este sentido es el tapiado de las puertas, lo que nos hace entrever que el interior de las salas no es apto para visitas. Esto nos lo confirman las enormes grietas de casi todas las paredes, como podemos ver en la imagen 7. Sin embargo las grietas de esta imagen no son las más grandes, así pues, en la imagen 8 tenemos la muestra de una grieta de enormes proporciones, y que sin duda nos pone en estado de alarma sobre el futuro de este rincón de la fortaleza -noreste-. En la imagen 9 vemos como el muro que sostiene la zona de la grieta comentada también se está resquebrajando poco a poco. La situación de esta zona concreta ya fue denunciada por Aforca, información que se recoge en esta noticia


Imagen 9. Estado del muro de la zona Noreste, muy deteriorado.


Imagen 10. Pasillo entre la torre cilíndrica y el
baluarte Suroccidental.

Imagen 11. Estado de las bases de los
cañones.

Viendo las fotos que se han mostrado hasta ahora bien puede parecer el San Julián un bosque mediterráneo más que una fortaleza. El estado de abandono en este sentido es total, y si en el inicio de este artículo hablo de abandono casi completo, es por que su actual propietario, Telefónica, sólo ha invertido tiempo y dinero para levantar sus antenas en la construcción, ayudando en el proceso de ruina.

Imagen 12. Puerta de entrada Oeste. A su izquierda, una torre de antenas con sus cimientos construidos
después de destruir el suelo original del patio. También vemos el cableado, dirigido por una
guía taladrada a la pared.

Antenas que son ilegales, por cierto, dada la consideración de BIC que tiene la construcción. Pues la ley prohíbe obras que afecten o puedan afectar al estado del patrimonio. Por otro lado, atendiendo a esta consideración, creo que lo más adecuado es que el castillo fuese propiedad del Ayuntamiento de Cartagena, el cuál podría darle un mejor tratamiento o promover la conservación del lugar. Para información sobre leyes de patrimonio, recomiendo leer esta entrada del blog sobre la antigua Prisión Provincial de Murcia que escribe mi buen amigo Alejandro Matallana.

Sabemos que las antenas están denunciadas a la Consejería de Turismo y Cultura de la Comunidad Autónoma, como así se recoge en este blog. Lo que también sabemos es el poder que tiene Telefónica, como una de las compañías más grandes del mundo. Tristemente, dudo que esas antenas se retiren de allí hasta que a la empresa dejen de interesarles. Siendo más positivo, tenemos una victoria en esta lucha, reflejada en esta noticia de junio sobre el comienzo de la retirada de las antenas. Habrá que ver si este proceso continúa. Y por supuesto, hemos de recordar que no son propiedad de la compañía de telecomunicaciones todas las antenas instaladas, habiendo que pedir responsabilidades al resto de propietarios. 

No puedo dejar de comentar el estado del túnel de la entrada Este, reforzado con una serie de pilares para que no se derrumbe. Este es para mi el mayor ejemplo de lo que se pretende con San Julián: repararlo "chapuceramente" sin una intención real de conservación, sólo de utilidad -este paso es necesario para que el mantenimiento de las antenas pueda llevarse a cabo, probablemente sea ese el principal motivo para esta "reparación" del túnel-.

Imagen 13. Túnel de la entrada Este.

Lo que veo en general es una construcción que, con varias excepciones, se conserva bien, debido como ya hemos dicho, a su escaso tiempo abandonado. Los muros externos de la fortaleza así como el foso siguen manteniendo un estado de conservación decente. El problema es que ha iniciado un proceso que va a aumentar exponencialmente la decadencia y ruina de toda la construcción. 

Al salir de allí en la visita tengo la sensación de que en veinte años ya estará prohibida su visita como civil, debido al peligro que supondrá. Es una pena, dado que he podido comprobar como muchos cartageneros -o foráneos de la ciudad, como yo-, incluidos grupos de jóvenes que vi aquel día, suben y entran a admirarlo, hacer fotos y pasar el rato. Ese es el valor último de estas piezas arqueológicas: poder ser disfrutadas por todos. Un valor que, por desgracia, con este camino que sigue el San Julián, se va a perder.

Fuentes: 
Imágenes: todas son de autoría propia y de uso libre.


miércoles, 18 de diciembre de 2019

Historias del San Julián: decadencia y abandono en el siglo XX.

*Este artículo es la cuarta parte de una serie de entregas sobre el desarrollo histórico de la fortaleza de San Julián. Recomiendo leer los tres primeros, cuyos enlaces dispongo a continuación: primera partesegunda parte y tercera parte.

Imagen 1. Foto hacia la fortaleza de San Julián desde la batería General Ordóñez. El terreno lleno
de árboles y vegetación, en un estado descuidado puede ser una buena metáfora de lo que vamos a ver.

Como veníamos comentando al final del último artículo, la fortaleza de San Julián sufrió una mutación en el primer tercio del siglo XX de baluarte defensivo de primera línea a una simple construcción de carácter de almacén y cuartel, además de prisión militar. Este proceso no fue rápido ni total, pues sus baterías seguían estando en activo. Este proceso no es más que parte del proceso general de reestructuración de las defensas cartageneras, que se centran más que nunca en la costa -cuya máxima prueba en el sentido de este blog es la construcción de la batería General Ordoñez, cuyos cañones podían apuntar y apuntaban tan sólo al mar. A priori este proceso le daría mayor importancia al San Julián, así como Galeras y Atalaya. Pero ya en el artículo anterior comentamos las piezas claves y últimas en la pérdida de importancia del San Julián, las mismas para los otros castillos.

Imagen 2. Flanco Oriental del alcance de la batería General Ordóñez.

Paulatina desaparición del San Julián en los planes militares:

La situación del castillo se convierte casi en despreciable para la organización de la defensa. Así, por ejemplo, en el Plan de Defensas de Costas de 1912 no figura ninguna actuación sobre esta construcción. En estos años el buque acorazado, con cañones de más de 300 mm, está llegando a su apogeo, poniendo en apuros cualquier defensa costera que no se adaptara rápido a la capacidad destructiva de estas fortalezas flotantes. Los cañones más poderosos de Cartagena en estos años tenían un alcance de 12 km y una velocidad de proyectil muy lenta, siendo ya ampliamente superados por una flota enemiga de vanguardia. Era de prioridad inmediata revertir esta situación.

Parece que lo alto del San Julián, especialmente la fortaleza, ya no servía para este tipo de guerra. Es muy posible que no se pensara en esta ubicación debido a que la batería General Ordóñez ya podía cumplir más o menos con este objetivo, aunque sus baterías de 200 mm no podrían detener a los buques más pesados. Sin embargo, podría prestar apoyo a la batalla colocando su fuego entre los cañones mayores. Pero la fortaleza no estaba preparada ni mucho menos para alojar en ella cañones tan grandes -por eso se construyó la batería anexa-. Y ya no merecía la pena gastar grandes cantidades de dinero en su remodelación.

Imagen 3. Plano de las defensas de Cartagena en el primer tercio del siglo XX. Aforca.

Durante estos años el servicio logístico de la fortaleza se hace notar en ejemplos como el alojamiento de tropas del 2º batallón del Regimiento de Infantería “España" en su regreso de Marruecos -inmerso en la Guerra del Rif- en 1922. Esto nos demuestra también la capacidad del castillo, pues en un batallón estamos hablando de cientos de hombres, posiblemente más de mil.

La posición del San Julián también fue obviada del Plan de Artillado de los Frentes Marítimos de 1926, que por otro lado no llegó a realizarse. También se obvió del denominado Despliegue Vickers de baterías antiaéreas que se llevó a cabo durante la dictadura de Primo de Rivera y la II República. Este despliegue se hizo en las modernas baterías de Jorel, Parajola, Aguilones y la Chapa, todas construidas en el siglo XX.

En los años 1930 era más que evidente el desfase del San Julián, especialmente con la construcción de las baterías de Cenizas y Castillitos, artilladas con poderosísimos cañones de 381 mm y un alcance de 35 kilómetros, de marca Vickers también. Estos cañones volvían a dar seguridad a la plaza de Cartagena ante posibles ataques de los más modernos acorazados de estos años. Las comparaciones con los cañones de 150 mm con los que se artilló originalmente nuestra fortaleza pueden ser odiosas.

Imagen 4. Despliegue Vickers de cañones en la década de 1930
y el alcance artillero de cada batería. Aforca.
Prisión militar:

Con todo esto, vemos que la función principal del San Julián no podía ser otra ya que la de prisión militar: una zona aislada, de complicado acceso y difícil escape, así como grandes zonas libres de otros usos.

Imagen 5. González Carrasco, sentado el tercero por la
izquierda. Limpia.centro.eu.com.
Durante la II República, nuestro castillo está catalogado oficialmente como prisión militar -Egea Bruno, 4-. El primer gran ejemplo de ello lo tenemos en enero de 1934, cuando algunos de los principales promotores del Golpe de Estado de Sanjurjo en 1932 llegan para cumplir condena dentro de los muros. Son amnistiados en abril del mismo año. En mayo entra a cumplir otra breve condena otro militar conspirador contra la república: Manuel González Carrasco, el cuál lideraría el intento de golpe de estado de julio de 1936 sin éxito en Valencia.

En octubre de 1934 se produjo la Huelga General Revolucionaria contra el gobierno radical-cedista. Este intento revolucionario fallido en todo el país produjo una severa represión, que llenó las cárceles. El San Julián se llenó de militares encarcelados, tras un breve espacio de tiempo en que los reos fueron reduciéndose en número. Llegaron a la fortificación presos de todo el país a partir de enero de 1935, militares como Juan Ricart March y policías como Gabriel Torrens Llombart -colaboró con la revolución en Asturias-.

En enero de 1936 algunos presos del San Julián se declararon en huelga de hambre para denunciar la causa de un aviador condenado a tres años en el castillo por motivos de “aberración moral”. El caso trasciende y agrupaciones socialistas de la ciudad llegan a presionar al alcalde para que tome cartas en el asunto. Este se limita al principio en intentar que los presos detengan la huelga de hambre. Ante la presión del alargamiento de esta situación, el alcalde acabó escribiendo al ministro de Justicia, que sumada a la presión popular, ordenó la aplicación de una amnistía. Sin embargo a finales de marzo aún hay noticias de reclamaciones de liberación de presos.

Últimos "servicios" militares:

Como curiosidad, y como prueba de la capacidad de avistamiento desde el San Julián, fue desde esta posición donde se avistó por primera vez la venida de la 206 brigada en la noche del 5 de marzo de 1939. Estos soldados llegaban para sofocar la rebelión de la ciudad contra la república y a favor de los alzados en el contexto de la Guerra Civil Española (1936-1939).

Imagen 6. Destructor Almirante Valdés, uno de los que
huyeron de Cartagena. Por Basilio.
También, en estos días de incertidumbre sobre el control de la ciudad, recibió la fortaleza la orden de disparar contra la flota republicana amarrada en el puerto si esta no marchaba -prefería el generalato republicano hundirla a que cayese en manos franquistas-. Esto nos muestra que aún estaba preparada la fortaleza para presentar batalla, aunque su armamento y pertrechos no estuviesen actualizados. Sin embargo, la intención última de los elementos franquistas en esta acción fue dejar a la República sin flota -esta huyó a Túnez, donde las fuerzas francesas la entregaron a Franco- para despojar a la ciudad de su principal defensa, que ya no eran los castillos.

Tras la Guerra Civil:

Tras la guerra, el San Julián continuó su papel como prisión militar. En los documentos de la época aparece como parte del Campo de Concentración de Cartagena, siendo uno de los 11 campos de concentración de la provincia. Se convirtió así en un baluarte de la represión franquista tras la caída de la ciudad en manos de los alzados contra la república.

En 1947, con la nueva denominación de C-6, el castillo de San Julián es apartado definitivamente de la defensa de costa. A partir de este momento es cuando realmente su única función es la de prisión militar. Su dirección recae en el Gobierno Militar de Cartagena. Sin embargo, no será desarmado hasta 1960.

Su historia desde entonces ha sido muy monótona, Guimaraens ha realizado un estupendo trabajo de sintetización por años de los acontecimientos del San Julián desde la Guerra Civil hasta casi la actualidad. Tenemos documentos de reparaciones de averías y de desperfectos causados por el paso del tiempo, informes sobre el estado de la construcción, estudios para probar las posibilidades del castillo como prisión para cierto tipo de prisioneros militares concretos, etc. Pero no existe ningún acontecimiento de relevancia durante la Dictadura Franquista (1939-1975) más allá de un proyecto no ejecutado de readecuación de la construcción por valor de 4.060.000 pesetas en 1968, así como la instalación de una antena de RNE y TVE en 1970.

Abandono definitivo:

Durante la Transición (1975-1982) podemos destacar hechos como las mejoras en instalación eléctrica, la demolición de una cocina exterior a la fortificación y el choque entre el Gobierno Militar -propietario del castillo- y Peñarroya, que realiza un amojonamiento dentro del recinto del foso del castillo.

Imagen 7. Tejero tomando como
rehenes a los diputados en el 23F.
Destaca el hecho de la condena a Antonio Tejero por el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981. Esta fue de treinta años a cumplir en el castillo de San Julián. Sin embargo, el golpista nunca llegó a pisar esta construcción, pues se alegó su mal estado de conservación para seguir actuando de prisión militar. Tejero tuvo que cumplir condena en otra prisión.

En los años posteriores se denota un abandono mayor de las instalaciones. A finales de los años 80 sólo encontramos noticias como la de la instalación de un repetidor de VHF para la Policía Militar. También tenemos por estos años los proyectos de cimentación y levantamiento de las torres de antenas que podemos ver hoy día.

Imagen 8. Vistas del mar desde el San Julián, así como de muchas de sus antenas instaladas.

El golpe de gracia al ya semiabandonado San Julián fue el Plan Norte. Este reorganizaba todo el ejército a nivel nacional, suponiendo el fin del despliegue militar ocupando el territorio nacional, y su reagrupación en cuarteles. En Cartagena supone el fin de la Artillería de Costa y la disolución del Gobierno Militar de la ciudad y de las unidades militares desplegadas en Cartagena entre 1995-96. En última instancia, se produjo el abandono completo o casi completo de todas las instalaciones militares de la defensa costera, incluido el San Julián. En 1995 la propiedad del castillo pasaría del Ministerio de Defensa a Telefónica -actual propietaria-, debido al interés estratégico que tiene en telecomunicaciones. Hasta la actualidad no han existido acontecimientos de relevancia.

Fuentes:
  • Desconocido (2004) Baterías Vickers de 105/45 A. A. http://www.aforca.org/vikers_105_45f.htm
  • Desconocido (2004) Baterías Vickers de 38.1. Aforca. http://www.aforca.org/vikers_38_1f.htm
  • Desconocido (2004) Patrimonio. Arquitectura militar en Cartagena. Edad Comtemporánea. Siglo XX. Aforca. http://www.aforca.org/siglo_xx.htm
  • Egea Bruno, P M (2011) La amnistía de febrero de 1936 en Cartagena: verdad y versión. Aproximación a las claves de un proceso de mixtificación política. Espacio, tiempo y forma. Serie V, historia contemporánea. Págs: 221-242.
  • González, M (1993) El 'Plan Norte' del Ejercito suprime todas las capitanías y disuelve sus cinco divisiones. Artículo de prensa recuperado digitalmente en: https://elpais.com/diario/1993/03/05/espana/731286025_850215.html
  • Iniesta Sanmartín, A & Martínez López, J. A (coords) (sin fecha) Estudio y catalogación de las defensas de Cartagena y su bahía. Servicio de patrimonio histórico. Pág. 589.
  • Santaella Pascual, F (sin fecha) El artillado del frente marítimo de la base naval de Cartagena como consecuencia de los buques acorazados. Cartagena Histórica, cuaderno monográfico Nº 3.
Imágenes:

sábado, 16 de noviembre de 2019

Perspectivas de la fortaleza de San Julián: visita a sus apoyos costeros.


Margen suroccidental del monte de San Julián, desde Cala Cortina.

El domingo 10 de Noviembre me dispuse a visitar la fortaleza de San Julián por la mañana. El plan era llegar en coche a la playa de Cala Cortina, y desde ahí subir por el camino que conecta San Julián con las baterías de costa situadas fuera de la bocana del puerto, y desde las cuales se ve Escombreras. Me acompañó mi padre, cartagenero y amante del senderismo, de la Historia, y especialmente de la historia militar. Él decidió subir por ese camino, el más largo de los tres que conectan con la fortaleza , a las 11 de la mañana, y con alerta amarilla por fuertes vientos. Tras una breve discusión le hago entender que es mejor subir al San Julián en otro momento con una atmósfera más calmada, así que decidimos visitar la zona de costa.

Vistas desde el acceso costero a San Julián y Trincabotijas.

Entiendo que este blog habla de la fortaleza, pero creo que también es importante visitar y estudiar los sistemas defensivos a los que debía dar apoyo. Los sistemas de los que ya sabemos que los ingenieros militares de finales del siglo XVIII y el XIX veían como insuficientes, ante la inexistencia de una fortaleza vertebradora de la defensa del margen oriental de la bocana.

Las baterías visitadas fueron las de Trincabotijas Baja y Alta, de una forma muy limitada, pues el peligro de desprendimientos hizo que el Ministerio de Defensa -propietario de la zona- prohibiera el paso en muchos puntos.

Cruce de caminos entre San Julián y Trincabotijas Baja, donde se nos prohíbe acceder al último.

Trincabotijas Baja tiene sus orígenes como emplazamiento defensivo en el siglo XVII, debido a su posición privilegiada para avistar y encañonar flotas enemigas. Su altura respecto al nivel del mar -50/55 metros- es idónea también para plantear un sistema defensivo en estos años, pues la capacidad artillera de los años del Siglo de Oro da una ventaja a los disparos en altura. Esta batería tiene así la altura perfecta para conjugar visión de altura y no demasiada lejanía de los potenciales objetivos a batir, dificultando el cañoneo a esta desde buques enemigos. La batería sería reformada en la segunda mitad del siglo XVIII y nuevamente en la década de 1860, quedando en el aspecto casi similar que tiene actualmente. 

Trasamundo (2010) Batería de Trincabotijas Alta. Recuperado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:CT_Bateria_de_Trincabotijas_Alta.JPG

Por su parte, Trincabotijas Alta fue construida posteriormente. Esta batería tiene aparentemente una estructura más sencilla, como una hilada de cañones -que evidentemente nos tenemos que imaginar- en el pequeño plano que hay en lo alto del monte de estas baterías. Este emplazamiento no sigue más que el recorrido histórico de la defensa de una plaza fuerte como Cartagena, instalando defensas cada vez a mayor altura, según las necesidades y el avance de la tecnología militar. También parece obedecer a una cierta necesidad de disposición de las baterías, pues Trincabotijas Baja está en mejor posición para defender directamente la entrada del puerto, mientras esta parece orientarse en cierta manera hacia Escombreras. 

Vista del monte San Julián desde Trincabotijas Alta. 

Además de esta foto, en este enlace podemos disfrutar de una panorámica realizada desde la misma ubicación, que nos ayuda a poner en perspectiva la importancia estratégica del San Julián, que vemos que domina todo el territorio a su alrededor. 

Ambas baterías eran suministradas por un amplio polvorín situado a media altura en el mismo monte donde se encuentran. Una pequeña red de túneles con vías los conectaba. Nuevamente no es posible la visita al polvorín debido a su estado de conservación, así que debemos hacernos un esquema mental para entender el funcionamiento de todo este sistema.


Elaboración propia.

Estas baterías representan la idea de dominio territorial, que posteriormente se ratificaría con la construcción definitiva de nuestra fortaleza. Es evidente que esta zona, sin un punto de apoyo lo suficientemente fuerte, se convirtió en vulnerable ante ataques enemigos ya en el siglo XVIII y especialmente, en el XIX. La fortaleza de San Julián les permitiría un suministro de soldados y víveres en caso de ser necesarios, así como un fuerte respaldo de retaguardia ante un ataque frontal. A su vez, nuestra fortaleza no sería lo que fue sin esa red de baterías costeras a sus pies, que representaban la primera y más poderosa línea de defensa de la ciudad.

*Actualización: Mi compañera María Jover ha realizado una infografía interesante sobre las baterías de costa que podemos ver aquí.

*Recomiendo a todo aquel que se anime a visitar estas instalaciones que lo haga con mucha precaución. Especialmente recomiendo que se respeten las prohibiciones de paso, pues muchos puntos están en un estado de ruina muy avanzado.

*Las imágenes no citadas son producidas por mí y de uso libre. Pido disculpas por su mejorable calidad: no pude llevar la cámara de fotos a la visita y tuve que hacerlas con el móvil. Creo que pese a este impedimento, merecen la pena.

Fuentes:




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