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miércoles, 4 de diciembre de 2019

Historias del San Julián: el asedio de Cartagena (1873-1874).


*Este es el segundo artículo de una serie dedicada al desarrollo histórico del Castillo. El primero podemos verlo en este enlace


Imagen 1. En la fuente original data este plano de finales de siglo XVIII, pero la disposición del San Julián
-abajo derecha- así como la representación de la batería General Ordóñez, aunque no nombrada, da
lugar a serias dudas. En cualquier caso, la defensa de Cartagena en 1873 era muy similar a lo que vemos aquí.
Es una decisión un poco controvertida, debido al marco en el que estoy realizando las entradas del blog, el hecho de escribir un artículo sobre un hito en concreto, pero merece la pena. La actuación del castillo de San Julián en la defensa de Cartagena durante el asedio de 1873-1874 es determinante, tanto para el desarrollo de este momento histórico, como para comprender definitivamente los porqués de esta construcción. Y por supuesto, personalmente considero de gran interés este momento para el castillo, probablemente el momento más importante de su “vida”, por todo lo que vamos a ver a continuación.


Imagen 2. Frente de Sierra Gorda - Mar Menor.
El San Julián se construyó pensando principalmente en la defensa marítima contra un enemigo extranjero, probablemente inglés, pero acabó por estrenarse antes de terminar su construcción definitiva, ante un enemigo que estaba “en casa” y que además atacaba por tierra. No digo, no obstante, que los ingenieros que lo planearon no pensaban en la opción de un ataque terrestre, por que entraría en contradicción con mis propios artículos anteriores. Mi apunte aquí es sobre la ironía que produce el hecho de que la Monarquía, y después el Estado Central construyeran las fortificaciones de Cartagena que luego les impedirían sofocar sus rebeliones con mayor efectividad.

Hubo que esperar casi tres décadas desde el pronunciamiento de 1844 para volver a ver acontecimientos de gran relevancia en la ciudad de Cartagena, que además afectaron a la fortificación de San Julián -muy desarrollado el proceso de construcción del definitivo emplazamiento-. Hablamos de la Rebelión Cantonal, ocurrida en 1873-1874. La ciudad fue uno de los puntos claves de esta rebelión que alcanzó la cota de nacional, además de liderar junto con Murcia el Cantón de Cartagena o Cantón Murciano y ser la última ciudad de las alzadas en rendirse a los centralistas. Durante la rebelión, el San Julián fue rebautizado como Froilán Carvajal, considerado mártir del federalismo español, condenado a muerte en 1869. 

Imagen 3. Vista actual del interior de la fortaleza.
Su disposición debía ser esta o muy similar en 1873.

La rebelión pronto fue doblegada, y pese a encontrarse en una marcha decidida hacia Madrid, las tropas del Cantón de Cartagena tuvieron que replegarse de sus posiciones en la provincia de Albacete debido a la caída de sus aliados. Muy pronto Cartagena se vió sitiada por tercera vez en lo que iba de siglo. Sabemos que en estos momentos, el San Julián -o el Carvajal- fue tomado en consideración por las tropas centralistas, ya que en estos años se podía ver como una potente posición abaluartada y artillada. Así, en la disposición de las baterías asediantes, la denominada Nº 3, situada cerca de una zona llamada Hacienda el Ferrol, y con un punto de observación avanzado en Roche Alto, se dispuso enterrada para poder defenderse del fuego desde nuestra fortaleza. Esto se realiza en lo comentado en posts anteriores, sobre la importancia de la colina para cualquier atacante de la ciudad, desde la que poder dirigir importantes ofensivas, así como control territorial y artillero.

Imagen 4. Cortina Norte del San Julián. Esta zona de la
fortaleza debió de ser la más activa junto con la Oriental.
Las fuentes difieren entre el 27 o 28 de noviembre -segundo o tercer día de asedio total- como fecha en la que el gobernador de la fortaleza murió a causa de la explosión de uno de los cañones. Este hecho no fue determinante en la batalla, pero muestra el mal estado de las defensas de la ciudad. Sin embargo el San Julián cumplió las expectativas militares, resistiendo todas las semanas de sitio de la ciudad. Aquí vemos que la fortaleza cumple con rotundidad uno de los principales objetivos por los que fue construida: alejar el fuego de artillería, así como los combates, de la propia ciudad. Una tarea que en conjunto con el castillo de Galeras se realizó con gran éxito. 

De esta manera, en los planes del ejército centralista siempre tuvo el San Julián un alto valor, ya fuera como objetivo de conquista, o como simple ataque de distracción como propuso el General Ceballos en octubre de 1873. Un plan que por cierto no pudo llevarse a cabo debido a la gran cantidad de soldados que requería. Esto no es más que una nueva muestra de la efectividad de la fortaleza. Efectividad demostrada también con el apoyo de sus cañones a los ataques de los federales en las afueras de la ciudad. El hecho más destacado de estos ataques fue el del 30 de noviembre, cuando la toma de zonas alrededor del San Julián fue apoyada por este y El Calvario, que actuaba de soporte del San Julián. Esto a su vez provocó el redoble de esfuerzos centralistas en el ataque y la intención de tomar la fortaleza. 

Imagen 5. Vista del frente de Escombreras - Sierra Gorda desde el baluarte Nororiental del San Julián.
En la parte superior central vemos la ermita del monte El Calvario. A la derecha del monte, el
valle de Escombreras. 

Pese a los grandes esfuerzos de los defensores y los errores iniciales de los atacantes, era imposible que Cartagena resistiera el asedio por mucho más tiempo. A lo largo de diciembre, el ejército centralista tomó grandes esfuerzos en avanzar por el frente de Escombreras, poniendo en riesgo la posición del San Julián como en 1844, pero esta vez de forma más organizada: se construyó en la zona la batería sitiadora Nº 9, bajo las dificultades que les impuso el fuego de el "Carvajal" y el Calvario. La intención del ejército centralista durante un breve periodo de tiempo fue conquistar San Julián o Atalaya, convencidos de que así dominarían la ciudad y conseguirían una rápida rendiciónLas guarniciones de los principales castillos de la ciudad izaron banderas negras en un día de diciembre que desconocemos, aceptando la futura derrota, pero mostrando su interés por resistir hasta el final. 

Imagen 6. Base para operar un cañón en la
cortina Norte del San Julián.
El 2 de enero, El Calvario -principal apoyo de nuestra fortaleza- cayó en manos enemigas definitivamente -ya fue objeto de una "razia" el 31 de diciembre-. La defensa del San Julián se conoce como una de las más decididas, desplegando sobre las nuevas posiciones centralistas un gran fuego de metralla, pero que no consigue detener los esfuerzos por comenzar un nuevo asedio desde ese enclave el 3 de enero. La situación de la fortaleza era ya muy comprometida, pero su guarnición mantenía una férrea defensa y un duro castigo artillero sobre las posiciones enemigas. El 9 de enero se intentó, con apoyo de nuestra fortaleza, la reconquista del Calvario, sin éxito. 

Dos días más tarde, bajo condiciones poco esclarecidas, se rindió el Castillo de la Atalaya, comprometiendo muy seriamente la defensa de Cartagena, la cuál se apoyaba directamente en estos castillos. Finalmente, el 12 de enero la ciudad se rindió y las tropas centralistas comenzaron su ocupación. El San Julián es ocupado un día más tarde. 

Como anécdota, parece que en el momento de la ocupación centralista de la fortaleza, se encontraron misivas que solicitaban al gobierno de Estados Unidos de América la inclusión de Cartagena como un nuevo estado de la unión a cambio de protección militar. Estos supuestos originales se perdieron, por lo que probablemente nunca podremos saber a ciencia cierta si esto ocurrió realmente. Y como curiosidad, dicho sea de paso, en este enlace podemos ver una interesantísima ilustración francesa de 1874 sobre el asedio.


Imagen 7. A la izquierda podemos observar el San Julián en lo alto de su monte, viendo su avanzado
estado de construcción en 1873. Font i Vidal, J (sin fecha) Combate naval de
Cartagena (11 de octubre de 1873)

Este asedio fue la prueba, así como el "bautismo de fuego" de la fortaleza, que demostró sobradamente su capacidad y el acierto de su construcción. No solo no fue tomada, sino que resistió con gran efectividad los envites que el ejército centralista realizaba por casi cualquier dirección, y su fuego puso en peligro a cualquier centralista que se acercara a la zona. Por lo que hablan las fuentes primarias de aquellos años, parece además que la construcción sufrió pocos daños y bajas, seguramente debido a su gran altura respecto a las zonas de alrededor. Esto dificultaría mucho el alcance de la artillería enemiga, por eso la necesidad gubernamental de tomar El Calvario.

No podemos negar el importantísimo papel de este castillo y que sin duda justificó su construcción. Pérez Crespo comenta que tanto el San Julián como el Atalaya eran imposibles de conquistar siempre y cuando tuvieran una guarnición decidida a la defensa, debido a las condiciones geográficas de sus ubicaciones, así como de acceso. El asedio debería haber durado más para demostrar totalmente esta tesis, sin embargo es cierto que este frente -podríamos denominarlo frente exterior o de los castillos- no se derrumbó hasta la rendición unilateral de Atalaya, cuando el frente Norte de la ciudad ya se había derrumbado hasta el punto de que los barrios de Dolores y San Antón estaban en manos centralistas.

*Actualización: la siguiente entrada sobre la historia del San Julián hasta inicios del siglo XX podemos verla ya aquí.


Fuentes:

  • Guillermo Guimaraens Igual (2007). El último hálito de la fortificación abaluartada. El fuerte de San Julián de Cartagena. Universidad de Valencia.
  • Iniesta Sanmartín, A & Martínez López, J. A (coords) (sin fecha) Estudio y catalogación de las defensas de Cartagena y su bahía. Servicio de patrimonio histórico. Págs 588-589.
  • Ros McDonnell, D. R & Jiménez Meca M. J. González Avilés, A. B (ed) (2017) El castillo de San Julián de Cartagena. Defensive Architecture of the Mediterranean. XV to XVIII centuries. Vol VI. Págs 199-206.
  • Pérez Crespo, A (1990) El cantón murciano. Academia Alfonso X el Sabio. Murcia. http://www.cervantesvirtual.com/obra/el-canton-murciano--0/
  • Molina Molina, A. L (2008) Cartagena y su término: de la Edad Media al siglo XIX. Estudios sobre desarrollo regional. 


Imágenes:
*El resto de imágenes son de autoría propia y de uso libre

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Historias del San Julián: primera mitad del siglo XIX.



Infografía de autoría propia.

Imagen 1. Vista del mar desde la cima del monte San Julián.
A la izquierda, el puerto moderno de Escombreras.
Pese a ser un castillo tan tardío como hemos podido ver, el San Julián, o el emplazamiento de este, ha tenido una vida llena de acontecimientos de relevancia. Al igual que con el tema sobre la construcción de la fortaleza, considero demasiado largo para un sólo artículo tratar todos estos hitos históricos, así que los he dividido en varias entregas. Esta primera hablará de los acontecimientos acaecidos desde inicios del siglo XIX hasta el asedio de Cartagena de 1844 tras la rebelión progresista de ese año. Hay que aclarar que comenzamos ya en el siglo XIX debido a que desde estos años hacia atrás, su posición es prácticamente irrelevante en los hechos históricos.

Como ya sabemos, en los primeros años del siglo, la cumbre del monte San Julián no era la poderosa fortificación abaluartada que es hoy día. Las preocupaciones militares estaban hasta estos años en otros temas y la ubicación se hallaba es un estado entre el abandono y cierta necesidad de mantener un puesto armado y ocupado por soldados. Así, siempre existiría algún tipo de fortificación en la zona.

Imagen 2. Control territorial sobre el Este de la ciudad y el
Campo de Cartagena. 
Nos cuenta Guimaraens que la posición fue desartillada en junio de 1808, un mes después de la invasión francesa de España, ante el miedo a que esta -con su potencia artillera- cayera a manos enemigas debido a la falta de soldados que pudiesen defenderlo in situ. Cartagena estaba en estado de alerta debido a las derrotas militares contra la Grande Armée y todas las fuentes consultadas hablan de un gran esfuerzo por perfeccionar las defensas terrestres de la ciudad. En los informes militares de estos años podemos ver como las preocupaciones sobre el San Julián que ya tenían recorrido de décadas, se afianzaron. Las fuerzas francesas y afrancesadas nunca llegaron a atacar la ciudad, por lo que no se pudo poner a prueba estas defensas. Pocos años después, acercándose el final de la guerra, la posición debió ser artillada de nuevo, tras la intervención británica que sabemos que tuvo lugar hacia 1812 y en la que muy posiblemente se construyera la torre circular que hoy día se conserva dentro de la estructura de la fortificación.

Tras el fin de la guerra en 1814 hubo unos años tranquilos. Sabemos que Cartagena entró en declive y durante los siguientes años no tuvo una historia demasiado agitada, exceptuando las acciones militares del Trienio Liberal de 1820-1823, y especialmente la invasión de los Cien Mil Hijos de San 
Luis, que pone punto final a la experiencia reformista. Cartagena fue la última ciudad en caer ante las tropas francesas. Y aunque esto no fue determinante, las acciones ofensivas sobre Cartagena valieron para reforzar aún más las tesis de la necesidad de construir una fortificación poderosa en la cima del San Julián. 


Imagen 3. Vistas de la bahía.

Hay que dejar pasar casi dos décadas de historia más para ver otro acontecimiento relevante acaecido en el San Julián. Hablamos de la rebelión cartagenera iniciada el 1 de febrero de 1844. Egea Bruno nos recuerda el estado de sería crisis de la ciudad a lo largo de esta mitad del siglo XIX y que provoca un caldo de cultivo para un cíclico estallido social. De hecho, tan sólo un año antes había acontecido otra insurrección de la ciudad. El pronunciamiento iniciado por un sector del ejército destinado en la ciudad -y que siguió al levantamiento de Alicante tes días antes- fue prontamente seguido por el resto de soldados y las clases bajas de la ciudad, arruinadas. A continuación siguió un movimiento descabezado y que avanzaba sobre la marcha, esperando la respuesta gubernamental. 

La situación generalizada de rebelión militar fue contenida con éxito por el gobierno moderado. El 4 de marzo del mismo año, los sitiadores de Cartagena, que dominaban el teatro de operaciones manteniendo en jaque a Alicante y bloqueado el puerto murciano, se disponían a iniciar un avance militar por el frente de Escombreras. Ese día comenzó el primer gran enfrentamiento militar alrededor del monte San Julián, del cuál ya hemos explicado en artículos anteriores su importancia estratégica en los frentes de Escombreras-Santa Lucía.  Las tropas sitiadoras avanzaron por el valle de Escombreras obligando a los insurrectos a retirarse hasta el monte San Julián. Allí intentaron realizar una última defensa del frente de Escombreras aprovechando las buenas condiciones de defensa que ofrecía según cuenta el general a cargo de la ofensiva, De La Concha, citado por Rubio Paredes. 



Imagen 4. El puerto de Escombreras desde la batería del General Ordóñez.

Los defensores, al mando del general Ruíz Martínez decidieron tras los acontecimientos artillar la cumbre del monte con una Colisa -cañón montado sobre una plataforma que gira- para poder prestar apoyo artillero a la defensa en los alrededores del enclave. Es muy probable, aunque no se sabe con certeza, que el intento de instalación del arma en las alturas de aquél monte provocara un enfrentamiento militar entre sitiadores -que no podían permitir ni la rotura del cerco militar ni mucho menos la instalación de una "batería" que amenazara sus posiciones en Escombreras- y sitiados, cuya llegada e instalación de la Colisa supondría a buen seguro un golpe de moral al conseguir una victoria táctica de relevancia. 



Imagen 5. Vista del frente montañoso que protege San Julián
de ataques desde tierra. 
Personalmente opino que este enfrentamiento debió ocurrir, debido a que es poco probable que los sitiadores abandonaran tan importante posición, que debía ser reconquistada por los defensores por necesidades obvias de la defensa de la plaza. También podría darse el caso de quedar la ubicación en tierra de nadie, y ante la venida de las tropas alzadas, los gubernamentales decidieran intentar evitar la operación. En cualquier caso, los sitiados consiguieron su objetivo de artillar la cumbre, causando una severa derrota táctica a los sitiadores y facilitando la defensa de la ciudad. Pero esto no fue suficiente para impedir la caída de esta.

Hay que destacar que por estos años, pese a no estar aún construido el definitivo castillo, las fuentes primarias hablan del "Castillo de San Julián", cuando en principio no debería existir nada en esa localización más allá de la torre circular inglesa y una pequeña disposición de armas y fortificaciones puntuales de campaña. Por ejemplo, en 1845 el coronel jefe de Ingenieros de Cartagena, citado por Iniesta SanMartín y Martínez López, habla de la cumbre del San Julián dejando ver que existía alguna fortificación:


"...una especie de terraza sencilla, dirigiendo todos sus fuegos a la parte de tierra, con su foso, explanadas y merlones en su parapeto cerrado por la gola con un muro sencillo; se construyó un camino que desde dicho fuerte baja al mar"

Coincido con los autores que analizan este hecho, en que debieron referirse a la torre, pero además creo que la referencia del enclave como castillo no responde sino también a una intención de igualar estratégicamente esta posición con las del castillo de Galeras o el de la Atalaya. También podría ser simple "pereza" de nombrar de forma distinta esta construcción.

Estos años son de grandes cambios militares, tanto en las formas como en el fondo. Los hechos históricos aquí contados no hacen más que reafirmar la necesidad de construir una fortificación en San Julián, dentro de un plan general de reorganización, adaptación, o actualización del estado de la defensa. Si hasta ahora esta posición era poco relevante para el atacante y para el defensor, ahora ambos están descubriendo las capacidades militares que puede ofrecer.

*Actualización: la historia del San Julián continúa en un siguiente artículo sobre la Guerra Cantonal de 1873-1874.


Fuentes:
  • Egea Bruno, P M (1995) Los motines cartageneros de febrero-marzo de 1844. Murgetana. Nº91. Págs: 57-67. 
  • Guillermo Guimaraens Igual (2007). El último hálito de la fortificación abaluartada. El fuerte de San Julián de Cartagena. Universidad de Valencia.
  • Iniesta Sanmartín, A & Martínez López, J. A (coords) (sin fecha) Estudio y catalogación de las defensas de Cartagena y su bahía. Servicio de patrimonio histórico. Págs 127-129, 588-589.
  • Molina Molina, A. L (2008) Cartagena y su término: de la Edad Media al siglo XIX. Estudios sobre desarrollo regional. 
  • Ros McDonnell, D. R & Jiménez Meca M. J. González Avilés, A. B (ed) (2017) El castillo de San Julián de Cartagena. Defensive Architecture of the Mediterranean. XV to XVIII centuries. Vol VI. Págs 199-206.
  • Rubio Paredes, J M (2007) El levantamiento progresista de 1844 en Cartagena. Cartagena Histórica Nº33. https://archivo.cartagena.es/gestion/documentos/19770.pdf
*Todas las imágenes son de producción propia y de uso libre.

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