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sábado, 14 de diciembre de 2019

¿Fortaleza o castillo?

Imagen 1. San Julián desde la ladera Norte. Núñez Sánchez.

Desde el comienzo de las andaduras de este blog ha sido objeto de seria duda por mi parte la denominación del San Julián como castillo. La respuesta podría ser sencilla: es una fortaleza, simplemente por sus características estéticas. Sin embargo, oficial e históricamente se le ha considerado como castillo. Ya hemos visto que incluso antes de construirse el definitivo San Julián en la segunda mitad del siglo XIX, se denominada a esta zona como “castillo de San Julián” lo que nos da aún más dudas sobre esta nomenclatura. Ahora que hemos visto su construcción y una parte importante de su historia creo que es el momento de intentar solucionar definitivamente esta duda. Para ello vamos a ver las definiciones de castillo y de fortaleza, para esclarecer un poco el tema:

¿Cuál es la denominación de “castillo”?

  • Según DefinicionABC ➨ Se conoce como castillo a un tipo de construcción de gran porte que se popularizó en la Edad Media y que perduraría en los períodos siguientes en Europa como muestra de poder y riqueza de los nobles que los construían. 

  • Según la RAE ➨ Lugar fuerte, cercado de murallas, baluartes, fosos y otras fortificaciones. 

  • Desde el Diccionario del Español Jurídico de la RAE se nos da una definición más completa ➨ Lugar fuerte, cercado de murallas, baluartes, fosos y otras fortificaciones que por su valor pintoresco, histórico o literario, aun cuando este en estado de ruina, queda bajo la protección del Estado para impedir toda intervención que altere su carácter o pueda provocar su derrumbamiento. 


Imagen 2. Castillo de Coca en Segovia. Balsas García.


¿Y la definición de fortaleza?

  • Según DefinicionABC ➨ En el ámbito de la arquitectura, una fortaleza es aquel recinto fortificado, especialmente construido para soportar invasiones y ataques del exterior. […] Por tanto, la importancia que han ostentado ha sido muchísima, ya que muchas veces de ellas dependía que una comarca o una nación no cayesen en manos de otra. […] En tanto, la construcción de estas fortalezas tenía como misión resguardar ciertos lugares de relevancia y asimismo proteger en su interior a las autoridades .
  • Según la RAE ➨ Recinto fortificado, como un castillo, una ciudadela, etc.

  • En el Diccionario de Español Jurídico no existe definición para Fortaleza.


Desde todas estas definiciones entendemos que los castillos, como los entendemos en nuestra imaginación, fueron una construcción perteneciente históricamente a la Edad Media, y que sirve como símbolo de poder de una élite dominante. Esto no impide que se construyan fuera de ese periodo, ni que no se hayan podido conservar posteriormente. A su vez, el castillo actúa como un “lugar fuerte” según la RAE, estando cercado por murallas y delimitado por un foso. Además, en la actualidad queda protegido de una forma u otra por el Estado debido a su valor cultural.

Por otro lado, entendemos como Fortaleza un recinto fortificado, construido con el fin único de defender un territorio desde un punto beneficioso para el defensor. Por lo tanto, su caída representa un duro golpe a la defensa de la plaza fuerte o territorio encontrado bajo ofensiva enemiga. La fortaleza además es un tipo de construcción que se mantiene durante todas las épocas, pudiendo decir que sólo en el momento actual están en decadencia.

Imagen 3. Fortaleza de Santa Teresa en Uruguay, construida por la
Corona Española en la segunda mitad del siglo XVIII. Kleidas.

Y el San Julián ¿Cómo lo podemos definir?

Esta construcción es sin duda un recinto fortificado, delimitado con un foso protector. Fue construida para garantizar la defensa del flanco Oriental de la Bahía de Cartagena, así como la propia entrada a esta. Tarea para la cual disponía de cañones apuntando en todas direcciones. Dispone esta construcción de cinco baluartes de estilos arquitectónicos distintos, unidos entre ellos por cortinas. Estas en su interior albergan salas para la estancia y provecho de soldados y todo el personal militar o civil que por los motivos que fueren, se encontraran dentro de sus muros.

Se encuentra en una zona estratégica por el control territorial y las dificultades que el terreno impone a un posible invasor de la ciudad. Su construcción, iniciada en la década de 1860, se llevó a cabo por el Gobierno de España, motivado por el Gobierno Militar de Cartagena a través del Informe Medina de 1860 que recogía testimonios e investigaciones de diversos ingenieros militares.

Imagen 4. Interior del San Julián.

De esta forma vemos que el San Julián cumple con requisitos de las dos opciones, aunque es cierto que cumple con todos los requisitos de una fortaleza, pero no de un castillo: no está construido por una élite privada ni es un símbolo de ostentación del poder. Sin embargo, es esclarecedora la definición de Fortaleza por la RAE: esta puede ser un castillo, un castillo actuando como fortaleza defensiva. Esta definición abre una escala de grises entre ambas, pudiendo considerar un castillo al uso como una fortaleza también.

Sin embargo, atendiendo a la información arrojada en estas líneas, creo más conveniente denominar fortaleza al San Julián, debido a lo comentado: es una definición más ajustada a lo que es el San Julián. Seguiré denominándolo castillo en el blog, pues es su denominación oficial, pero mantendré la doble nomenclatura castillo/fortaleza que hasta ahora he usado en todos los artículos para referirme a la construcción.

Fuentes: 

*Las fuentes realizadas para la consulta de definiciones están a modo de enlace antes de cada una de ellas.

Imágenes: 


sábado, 7 de diciembre de 2019

Visitando el San Julián: la torre, el vigía con frío y la puerta del mar.

*Es recomendable para leer este artículo haber leído su predecesor, al que se puede acceder en este enlace.

Imagen 1. Comenzamos este artículo con la foto con la que acabamos el último,
a fin de retomar lo que estábamos comentando.

Una vez dentro de la fortificación, me sorprendió la sencillez de la construcción: un rectángulo imperfecto de instalaciones rodeando un patio interno de grandes dimensiones. Desde dentro nos puede recordar a las fortificaciones medievales, lo cuál es algo normal, pues sabemos que estas fortificaciones modernas son herederas de aquellas. En mi mente se refuerza en esta entrada la duda de por que oficialmente se le denomina castillo, cuando debería ser fortificación o fortaleza. Realizaré una pequeña investigación al respecto y escribiré un artículo con las conclusiones.


Imagen 2. Vista de la puerta de acceso Este -rojo- y la entrada
original (morado). 
Me llama la atención la ubicación de esta entrada dentro de la fortificación. Pues el túnel de entrada desemboca en una esquina, cuando en las imágenes históricas de esta, se ve en medio del lienzo este del patio -zona sombreada de morado en la imagen 3, donde vemos el tapiado de la puerta original-. A su vez, la disposición de la entrada en el exterior, que no pudo ser movida, nos hace pensar que esta entrada llegaba a una sala cuya función podría ser recepción y seguridad, dado que por aquí entrarían y saldrían la mayoría de soldados y obreros.

Imagen 3. Vista más detallada de la torre circular.

Sobre la torre circular que vemos al fondo, se puede escribir mucho sólo con investigarla visualmente. Mas allá de coronar la fortificación, parece incluida en el proyecto final como la pieza clave de un sistema jerárquico dentro de la construcción. Desde la torre se puede controlar toda la fortaleza. Quizá sea casualidad, pues pocas opciones más existían para construir la fortificación de manera que la torre quedara en otro lugar dentro. Lo que evidentemente no fue casualidad fue su emplazamiento a la hora de su construcción, ya fuera en 1706 o 1812, en el borde de la cima, en una posición de dominio territorial total la cuál, como llevo machacando hasta ahora, heredó la nueva fortificación.

La torre, realizada en mampostería, es claramente anterior al resto de la fortificación, por estas razones:

Imagen 4. Puerta de acceso desde la
entrada Oeste.
  • Presenta un sistema constructivo mucho menos elaborado, lo cuál también nos puede indicar su realización a prisa, lo que casa con la idea de que su construcción, en cualquiera de las dos fechas propuestas, fue realizada en un contexto bélico, y por lo tanto, lo más rápido posible. Ampliando la imagen 4 podemos ver la diferencia constructiva entre la torre y el resto de la fortificación.
  • Presenta reparaciones o añadidos en su fachada, los cuáles todos tienen una técnica más depurada, y lo más importante, más similar al resto de la construcción. Esta diferencia es palpable entre el pie y el trozo más alto de la torre.

Imagen 5. Puerta colocada a media altura de la torre, en
dirección Este y con un marco enlucido en cemento sobre la
propia fachada de mampostería, siendo un poco confusa.
Probablemente esta torre se pueda convertir en un pequeño quebradero de cabeza para un arqueólogo. Digo esto debido a que presenta una mampostería de aparejo regular e irregular, así como zonas concretas que parecen reparadas en ladrillo. Por otro lado tenemos puertas de hierro con arcos enlucidos en hormigón -imagen 5-, y una amplia gama de estructuras negativas -agujeros- y pequeñas estructuras colocadas por buena parte de la torre para aguardar las antenas de comunicación que alberga. Probablemente existan más cuestiones relacionadas, pero no soy arqueólogo ni mucho menos, y por eso ni puedo ver más allá de lo descrito, ni me atrevo a realizar más conclusiones que las que he expuesto.

Imagen 6. Parte alta de la torre, coronada por multitud de antenas y
"decorada" por cables que cuelgan de ella hacia el exterior.

En el margen Norte de dicha torre, una escalera nos conduce al baluarte Suroccidental dominado por más antenas. Como curiosidad, mi padre se dio cuenta de la ausencia de anclajes y vientos para estas, lo cuál nos llevó a deducir que sus cimientos, así como las propias torres y anclajes de las antenas debían ser muy fuertes, por los vientos que tienen que soportar en condiciones extremas.

Imagen 7. Baluarte Suroccidental y sus torres para albergar antenas.

Volviendo al baluarte en sí, como es evidente, no era nada especial: una zona más bien cuadrangular, con las bases para los cañones conservadas no muy bien, y una fila de aspilleras en cada lado que apuntaba al exterior. Lo que hace especial y más complejo este baluarte es su disposición junto a la entrada Oeste de la fortaleza, la principal. Entrada situada en otro pequeño baluarte justo al lado de este, situándose la torre en medio de los dos, controlando de alguna manera también el acceso.


Imagen 8. Puesto vigía.
Otro elemento que diferencia este baluarte es la disposición de un pequeño puesto de vigía en su esquina Suroccidental. Una pequeña caseta de vigilancia realizada en ladrillo donde a buen seguro mediante rondas siempre habría un soldado vigilando el mar en busca de buques. Nos llama la atención desde fuera del puesto la existencia de marcas de cemento que indican la presencia de un cristal o algún tipo de protección en las ranuras de observación -imagen 8-. Y es que es normal que se intentara proteger al vigía del viento, pues a altas horas de madrugada, el frío debe ser muy intenso.

Imagen 9. Camino hacia la entrada Oeste en forma de S (abajo derecha) y vista de la
fortificación "atenazada" entre los dos baluartes que cubren la puerta.
Imagen 10. Puerta de entrada Oeste, entre un bosque de aspilleras en disposición atenazada.
Daniel-Tordo12.

Volviendo a la puerta de acceso, esta se encuentra de forma diferente a la Este. Le precede a la puerta un camino totalmente en “S” bajo el dominio de las aspilleras de los dos baluartes que tiene encima. Además de pensar en el alivio de no haber subido por ese camino en nuestra visita a Trincabotijas -la puerta se encuentra cerrada y el puente levadizo que permitía el cruce del foso ya no existe- nos imaginamos un asalto casi imposible a esta entrada.

Estos dos baluartes controlan completamente la costa desde el puerto de Escombreras hasta la bocana más interior del puerto. La existencia del puesto de vigía en esta zona refuerza la idea de esta importancia estratégica. Además, vemos con claridad en esta zona concreta la disposición abaluartada con las esquinas de la fortificación apuntando hacia el frente principal, que sería la zona marítima cercana al puerto.

Imagen 11. Mejor vista del camino de acceso Oeste, salvando la importante pendiente.

Algunas fuentes interpretan esta defensa concreta como un conjunto “atenazado”, diferenciándolo del simple abaluartamiento, explicando que el San Julián tiene varios estilos diferentes. No les falta razón, pero hay que puntualizar que el sistema atenazado que rodea o “atenaza” la entrada Oeste es parte de los sistemas de abaluartamiento, cuyo amplio desarrollo histórico y geográfico produjo multitud de subtipos. Es cierto que, como se apunta en la web de Aforca, el San Julián tiene tres tipos de baluartes: poligonal -la zona Este-, atenazado -la puerta Oeste-, y perteneciente a la Escuela Española afrancesada los demás frentes. Además, todos son irregulares.

Imagen 12. Patio de la entrada Oeste.
En cuanto a la zona de la entrada, parece que esta prediseñada también para amortiguar un ataque enemigo que consiga cruzar la puerta. Hemos visto el patio principal que configura la fortificación, pero esta entrada Oeste nos lleva hacia un patio más pequeño, rodeado por el pasillo de los baluartes, los cuáles tienen un pequeño murete suficiente para protegerse mientras se combate a un atacante que se encuentra en el patio -imagen 12-. La torre además tiene dos ventanas que comunican directamente con esta zona. Muy probablemente existan al menos los huecos desde su construcción, pues miran en dirección al mar igual que el puesto de vigía moderno, pero no parecen pensados en origen para ayudar en esta segunda línea de defensa.


Imagen 13. Vista Occidental de la torre cilíndrica.
La disposición del posterior muro de la fortificación del siglo XIX, que se apoya en la torre a centímetros de estas ventanas dejando el hueco justo y necesario para que estas conecten con esta ventana -imagen 13-, hacen pensar que en los planes de 1860 esta torre debería jugar un papel relevante a la hora de defender un asalto dentro de la construcción. Esta idea se refuerza además con la existencia de una puerta amplia al otro lado de la torre, que ejerce una posición dominante sobre el patio principal. Aunque no está claro de que época puede datar.

Imagen 14. Accesos al aljibe.
En el patio central, cerca de la torre y bajo las escaleras que hemos mencionado, se encuentra el acceso a la gran reserva de agua de la que disponía la fortificación. Gómez Vizcaíno nos cuenta que este es un aljibe en cruz, de 432 metros cúbicos, lo cuál representa un aljibe de gran potencial de almacenamiento, con la ventaja de los ajibes en cruz, que no necesitan ningún refuerzo interno, pues son estrechos.

Dejamos temas por tratar, como su lamentable estado de conservación -dependiendo de la zona de la fortificación, lo cuál es de un interesante análisis- la disposición de los cañones o la preparación del terreno inmediatamente posterior a la fortificación para la disposición del foso. En la medida de lo posible todo esto será comentado. Sobre el estado de conservación si habrá un artículo completo en el futuro.

Imagen 15. Interior de la fortaleza mirando hacia el Este.
Recomiendo a todo aquel que tenga interés y posibilidad de hacerlo, que visite esta fortaleza, junto a todo sistema defensivo que sea visitable, llevando siempre la precaución necesaria al visitar estas zonas semiabandonadas. Despido este artículo con este enlace a la galería de mi cuenta de Flickr, con fotos y panorámicas muy interesantes del San Julián y alrededores. 

Fuentes:


Imágenes:

domingo, 10 de noviembre de 2019

Primeras intenciones serias y construcción definitiva de la fortificación

*Para leer este artículo es recomendable leer su predecesor, pero igualmente haremos una breve introducción para recordar las condiciones en las que dejamos la fortaleza.


Sánchez, R (2013) Castillo de San Julián Cartagena.

La construcción del castillo de San Julián fue muy tardía, como ya hemos comentado. Mientras el resto de las fortificaciones que envuelven la ciudad de Cartagena fueron construidas como muy tarde a finales del siglo XVIII, no fue hasta la década de 1880 cuando se terminó de levantar nuestro emplazamiento. Los motivos fueron varios: falta de presupuesto, la condición de puesto de apoyo secundario de la ubicación, y por lo tanto, la visión de la cima de este monte como un punto donde un pequeño enclave de simple observación era suficiente. Aun así, fueron varios los ingenieros militares que entendieron necesaria la construcción de un amplio fuerte fortificado, como Juan José de Ordovás, subordinado de Leando Badarán, interesado también en esta construcción.

Vista del mar desde las faldas del San Julián. Autoría propia.
En el siglo XIX la situación comenzó a cambiar. Tras las Guerras Napoleónicas (1800-1815) el uso de la artillería se entendió como vital, y la mejora de esta tecnología dio un salto cualitativo y cuantitativo. La ubicación de San Julián tomaba entonces importancia, tanto para prestar apoyo a la artillería costera, como para evitar la toma enemiga de la colina y su uso contra la ciudad, así como completar la defensa de una ciudad en crecimiento, cuya área urbana volvía a crecer por encima de sus defensas. Una ciudad que, además, tomaba importancia dentro de la estructura militar -era base naval permanente desde el siglo XVII- y además, la existencia del arsenal hacía necesaria una defensa contundente. Además, el término del resto de fortificaciones permitió redistribuir los gastos en esta nueva construcción.

Argos Vega, M. A. (2017) Cañón de 24 libras.
Hay que entender también que, en el caso del uso de la artillería por un enemigo, no hay que contar tan sólo con el posible bombardeo de la ciudad y el arsenal. Tras las Guerras Napoleónicas queda patente que el buen uso de la artillería puede decantar la batalla hacia un bando u otro. La posición del San Julián es privilegiada para el uso de cañones que den apoyo a las batallas en el Este de la ciudad. Así, la toma de este monte por una fuerza enemiga podría comprometer la defensa de la ciudad. Ordovás ya tenía muy clara esta visión en 1799 en su alegato en defensa de esta fortificación, y con los años esta opinión se vería muy reforzada por el resto de los ingenieros militares que estudiaban las defensas de la ciudad. En 1801, por ejemplo, Manuel Caballero, otro ingeniero militar, pone de manifiesto nuevamente esta necesidad.

Al inicio de la Guerra de Independencia (1808-1813) tenemos un pequeño emplazamiento artillero desprovisto de almacenes y víveres de envergadura, sin capacidad para defenderse de un ataque contundente. Con las tropas francesas ocupando el territorio español sin mayor dificultad, la ciudad de Cartagena, en estado de alarma, revisa su capacidad defensiva. Ante las constantes amenazas navales, la defensa costera se mantiene en un nivel mejorable, pero muy aceptable. Además, el ataque por mar se descarta debido a la protección de la escuadra española y la ahora aliada británica.

Sánchez, R (2014) Castillo de San Julián. Cartagena.
Las preocupaciones se derivan entonces a la defensa ante un eventual ataque francés por tierra. Por primera vez se instala en la cima del San Julián una guarnición de cientos de hombres. Es ahora también cuando retornamos a la torre circular de la discordia. Ante lo comentado hasta ahora, es evidente que alguna mejora debió existir en la cima del San Julián. Las fuentes nos hablan de la retirada por parte de tropas inglesas del precario puesto de artillería y la construcción de una pequeña fortificación, la torre comentada. Sea cierto o no, estamos hablando ya del comienzo serio de fortificación de esta ubicación.

Más avanzado el siglo XIX -segundo cuarto de siglo-, las preocupaciones retornan a la defensa costera. Los avances comentados en artillería, sumados a los navales de nuevo ponían en un compromiso la efectiva defensa de la ciudad y su arsenal. Una pequeña flota podría atacar y dañar seriamente elementos de la ciudad sin tener que hacer grandes maniobras. Por ello se hizo necesaria la instalación de nuevas y más poderosas armas de artillería. Efectivamente, tenemos baterías de costa en estos momentos, pero estas ya en el siglo XIX pueden considerarse obsoletas, o al menos en proceso de obsolescencia. Su número es escaso, y sus posiciones bastante mejorables.

Sumado a esto, también se imponía en este momento la idea de “protección exterior”, es decir, la construcción de defensas más o menos fuera del perímetro de la ciudad. ¿El objetivo de esto? Mantener al enemigo alejado de la ciudad, y torpedear el ataque todo lo posible. Probablemente esta idea se dio debido a la posibilidad de materializarla, pues la defensa básica de la ciudad estaba toda construida.

El llamado “Informe Medina” presentado en 1860 fue determinante para la construcción de esta fortaleza. Sus conclusiones respecto al monte San Julián fueron tres:

  • Efectivamente, la ciudad era demasiado vulnerable a un ataque por mar sin una buena fortificación.
  • Era posible un bombardeo enemigo a la ciudad -y relativamente fácil-.
  • La destrucción del arsenal por una fuerza enemiga relativamente pequeña era una opción muy real.

Hernav, J (2018) Batería de costa Santa Ana Acasamatada.
Se procedió a la mejora de las baterías costeras y la construcción de nuevas, pero el objetivo final de esto debería ser una fortaleza que sirviera, por decirlo de alguna manera, de centro neurálgico de las defensas del margen oriental de la bocana del puerto. El castillo de San Julián se convertiría así en el eje central de la defensa de esta zona. Una vez construido, y formaría parte de la segunda línea defensiva de la ciudad, esa superposición de defensas que haría comenzar los combates más duros en los montes, donde la defensa de un punto de altura es muy fácil frente a un ataque enemigo. Todo esto eran recomendaciones del Informe Medina.

La construcción definitiva del castillo de San Julián fue aprobada en la Real Orden del 31 de Mayo de 1861. Esta atendía las demandas del Plan de Defensa de 1860, y dispuso un crédito de 30 millones de reales de vellón -de los que evidentemente, sólo una parte fueron para nuestra fortaleza-. La construcción de defensas consideradas aún más prioritarias fue la que se llevó a cabo primero, por lo que aún debió esperar la ciudad muchos años para ver terminada la fortificación del San Julián. Sin embargo, al ver el número de cañones que se pretenden instalar en el castillo, unos 37, comprendemos también la importancia que se le dio a esta batería. Se convertiría en la batería de cañones más poderosa de la ciudad, rivalizándole tan sólo la batería de la Poladera, con 36 cañones. Una vez terminada la construcción, se arroja un jarro de agua fría, teniendo el San Julián un número final mucho más reducido de cañones.

Sánchez, R (2013) Castillo de San Julián Cartagena Murcia.
La construcción al fin terminó definitivamente en 1888, una fecha muy tardía para el tipo de defensa que representaba. Se le ha llegado a apodar como “el castillo más moderno de Europa”, y muchos autores no se explican por qué se construyó una fortaleza que nos recuerda a la Edad Moderna en fechas tan tardías. Podríamos decir que el castillo se inauguró ya desfasado.
  

Fuentes:
*Las imágenes fuera de mi autoría han sido obtenidas a través de flickr.com

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